Obsolescencia Programada

En mis tiempos estas cosas duraban mucho más, ya no las hacen como antes

¿Han escuchado a alguna persona mayor decir esto refiriéndose a algún aparato, instrumento o producto en general? Pues bien, es cierto.

Nuevos productos que parecen descartables, que luego de unos meses, número de usos u horas de utilización muestran fallas o simplemente dejan de funcionar. Algo que parece cotidiano, ¿verdad? Reflexionemos un poco:

Si la tecnología evoluciona constantemente y tan deprisa, ¿Por qué los productos de consumo duran cada vez menos?

Un ejemplo:

Thomas Alva Edison, lanzó en 1881 su primera bombilla eléctrica, duraba encendida 1500 horas. 30 años después, en 1911, una marca española promocionaba una nueva bombilla con una duración de 2500 horas. Actualmente hay una decena de patentes de bombillas con más de 100 000 horas de uso (entre 60 y 70 años encendidas), pero nunca han llegado a salir al mercado. De hecho, en un parque de bomberos en Livermore (California) está instalada una bombilla que lleva 111 años encendida.

La bombilla centenaria, instalada en un parque de bomberos en California.

La bombilla centenaria, instalada en un parque de bomberos en California.

Entonces, ¿por qué las bombillas que tenemos en casa duran tan poco? La respuesta es: Obsolescencia programada.

Imaginemos que la marca Acme fabrica bombillas. Si Acme produce bombillas que posean un filamento que dure 360 días, quien las use tendrá que comprar una bombilla cada año. Ahora supongamos que la empresa decide no hacer esto, y fabricar deliberadamente bombillas con filamentos que duren solo 90 días. Esto obligará al cliente a comprar una bombilla Acme cada tres meses, sin importar que la bombilla aún tenga componentes en buen estado (como el vidrio utilizado, los hilos conductores y la base de metal). Al final, lo único gastado sería el filamento, pero como no hay forma de substituirlo fácilmente, el cliente tendrá que comprar una bombilla nueva y desechar la anterior, aunque la mayoría de las piezas de esta se encuentren en buen estado. Esto lógicamente no conviene al comprador, quien tendrá que hacer un gasto mayor en bombillas, pero beneficiará claramente a Acme, ya que mientras más bombillas venda, mayor será su lucro.

Este es un ejemplo de obsolescencia programada: la planificación del fin de la vida útil de un producto, para que sea inútil o inservible después de un tiempo de vida calculado de antemano.


¿Qué beneficios genera este modelo?

Ninguno.

Se defiende este modelo bajo la afirmación de que al comprar más, se aumenta el consumo, lo que hace mover la economía, generando empleos y permitiendo que las personas generen dinero. Sin embargo, este dinero tendrá que ser gastado en comprar cosas nuevas rápidamente, ya que estas duran muy poco, volviendo al principio de la ecuación, y generando un círculo vicioso, que obliga a las personas a trabajar más.

Consumismo

Trabaja, come, compra, consume, luego muere.


¿Qué perjuicios genera este modelo?

Muchos.

El problema inicial es la sobre-extracción de recursos naturales, muchas veces no renovables. Se abusa de la extracción de estos recursos para conseguir fabricar todos los componentes de los productos que exige la “demanda”.

En segundo lugar, el modelo genera desperdicio de trabajo, ya que se gasta esfuerzos (mano de obra) en fabricar componentes que no son utilizados todo el tiempo que podrían ser aprovechados, y simplemente se desechan.

Esto genera un tercer problema, ¿a donde va todo lo que desechamos? Pues la mayoría no se recicla ni se reutiliza, y se queda contaminando nuestro planeta. Países como Ghana se están convirtiendo en el basurero electrónico de otros países. Cientos de contenedores llegan hasta ahí periódicamente cargados de residuos etiquetados como “material de segunda mano” aduciendo una donación para “reducir la brecha digital”. Lo que en realidad ocurre, es que estos desechos acaban ocupando y contaminando el espacio de los ríos y de los campos de juego de los niños ghaneses.

Vertedero de desecho tecnológico en Ghana

Vertedero de desecho tecnológico en Ghana


¿Qué podemos hacer?

Las mejorías no vendrán de políticas o de empresas, sino desde nosotros mismos. Actualmente, gracias al uso de las redes sociales y a la Internet, se está manifestando un cambio de actitud positiva en los consumidores. Se ha creado el movimiento Sin Obsolescencia Programada (SOP), que busca “crear un nuevo sistema en que los productos estén diseñados y hechos para durar para siempre y que no nos obligue a gastar innecesariamente y ser más respetuosos con nuestro planeta”.

El documental “Comprar, tirar, Comprar” de Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española profundiza mucho sobre este asunto, denuncia estas prácticas, pero también muestra a emprendedores que ponen en práctica nuevos modelos de negocio.

Aquí el documental:

 

Actualización:

Este post ha sido complementado por este otro sobre La Historia de las Cosas.

 
Fuentes: lavanguardia.comoepelectrics.comison21.es
Imágenes: eltrasterodepalacio.wordpress.comelcomercio.eszur2.wordpress.com
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  1. Corporatocracia « Luis Buchelli - 8 de mayo de 2012
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